Esther Peñas interviews Rob Riemen
Es curioso que se hable tanto de «valores», que al fin y al cabo son términos bursátiles, en vez de «virtudes».
Por supuesto, es terrible, pero hoy en día pareciera que todo está relacionado con valores de mercado, que sea el mercado quien decida todo, hasta el tipo de educación, y el mercado, no lo olvidemos, se basa en cosas utilitaristas y materiales, tiene sus propias leyes. No hay que olvidar que los seres humanos no somos un valor de mercado, somos algo, pero si nos dejamos convertir en un valor de mercado, a través de esa servidumbre que mencionabas, nos convertimos en esclavos, nos pueden vender y comprar. Esta situación tiene que ver con muchas cosas, por supuesto con la pérdida de lo sagrado, pero la pérdida de valores a su vez está relacionada con la devaluación del lenguaje, con el hecho de que las palabras están vacías, ya no significan nada. Han perdido su valor simbólico. La ópera inacabada de Moisés y Aarón, de Arnold Schoenberg, termina con un grito de desesperación de Moisés, pidiendo la palabra, la palabra salvífica, que está, a su vez, relacionado con el título de mi libro, La palabra que vence a la muerte, al tiempo que se une con el comienzo del Evangelio de San Juan. Steiner, en su ensayo Gramática del silencio, habla de que hemos perdido la capacidad de hablar con palabras que tengan sentido y significado, están vacías, estamos en la era de los talk show, del bla, bla, bla constante, al igual que hacen los políticos y nosotros igual. Los que mejor comprenden esto son los poetas, por eso cuidan la palabra. En mi libro El arte de ser humanos hablo de esto, de cómo podemos recuperar el significado de las palabras y lo sagrado sin caer en la trampa del fundamentalismo.
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